La Guerra Civil Rusa (1917–1922) fue un conflicto armado que estalló tras la Revolución de Octubre, en el que el Ejército Rojo bolchevique se enfrentó a una heterogénea coalición de fuerzas contrarrevolucionarias, conocidas como el Movimiento Blanco, y a numerosos ejércitos locales anarquistas, nacionalistas e intervencionistas extranjeros. Este análisis historicista se centra en las biografías objetivas de los líderes más influyentes, examinando sus trayectorias, decisiones y el contexto que las moldeó.
A través de fuentes primarias (decretos, discursos, memorias) y la historiografía moderna (Orlando Figes, Richard Pipes, Antony Beevor), se reconstruyen las motivaciones, estrategias y contradicciones de los actores clave. El conflicto no solo decidió el futuro de la revolución, sino que sentó las bases del sistema soviético y reconfiguró el mapa geopolítico de Eurasia.